Es difícil no admirar a los maratonianos por la gesta que supone prepararse, superarse, y completar con cuerpo y mente los 42195 metros de que consta.
La gesta de Emil Zatopek de conseguir ganar en unos mismos Juegos Olímpicos, y en una semana, las pruebas de 5000, 10000 y Maratón, creo que es inigualable.
Dentro de España siento una especial admiración por el vitoriano Martín Fiz, por su capacidad de sufrimiento y por haber puesto en los años 90 a nuestro país en la élite de esta disciplina, junto a otros grandes marathonianos como Abel Antón, Fabián Roncero, o actualmente Julio Rey o Chema Martínez.






